Al salir del hospital me concedieron unos días más de asilo en el albergue para dormir. Durante el día me buscaba la vida para obtener dinero, tabaco, comida y ..cultura.
En esa isla fue donde concluí que la cultura debía ser gratuita y con ese convencimiento me dejaba caer por las librerías para apoderarme de los libros que creía necesarios para mi formación.
Esta máxima también se extendió a otras necesidades, si tenia hambre solo debía pasar por cualquier tienda o supermercado. Todavía me sigue intrigando como la cajera de un supermercado de porto-cristo no me dijo nada al pasar por la caja únicamente vestido con un simple pantalón corto y guardando en mis zonas nobles un paquete de galletas del príncipe de beckelaer, tamaño casi familiar.
Los días transcurrían de viaje en viaje por la isla a lomos de mi bicicleta y con el tiempo mis piernas lograron un tono ciertamente prometedor, con ese fondo físico adquirido no fue difícil plantearme excursiones de varias etapas.
En una de estas salidas obtuve mi equipo de submarinismo ya que en la isla todo parecía al alcance de mi mano y puedo decir que siempre quedare agradecido por los días tan fantásticos que pase buceando en los fondos del litoral.
A veces tenía que encontrarme con mis fantasmas, esos que me hicieron huir de Valencia y que lógicamente me hicieron ver desde casi mi llegada a la isla que no seria allí donde lograría vencerlos. Supongo que podría haber regresado a Valencia mucho antes pero estaba a gusto sin conocer a nadie.
Y esto último también se truncó una tarde que paseaba por el puerto, andaba cogido de la mano a mi bicicleta, escuchando música cuando de repente oí que alguien me llamaba por mi mote. - Goriiiiiii! Tarde en girarme pues quien iba a pensar en algo así pero sucedió, unos amigos de valencia habían venido a buscar trabajo. Estaban acampados casi enfrente del palacio de Marivent, donde veranea el rey, en el pueblo mas destartalado de toda Palma, Cala mayor. Nos abrazamos y quedamos en que me iría con ellos de inmediato, regrese al albergue y les dije adiós. Por estas fechas Agosto decidía asomarse con fuerza. En ese ultimo mes y medio de completo ocio, pude saborear los caracoles de mar recogidos con mis propias manos luchando de forma inexperta con los rompientes, allí donde disfrute viendo el tenis de Arantxa y Steffi Graf, allí donde encontré sensaciones perdidas frente a una mujer que nunca toque, allí en la Isla de Palma.
un lugar de paso apenas frecuentado, un cruce de caminos por determinar , un retiro virtual para los hastiados, incluso quizás puestecito de dulces y palomitas evocando a un lejano pasado...... Zona fronteriza de mi existencia...

1 comentario:
Eres una caja de sorpresas ...
Consigues constantemente sorprenderme ..
Touche ¡¡¡
Publicar un comentario