-Quiero saber cuál es tu dolor,y si te atreves a soñar. Que te permites encontrar lo que tu corazón añora.No me interesa cuántos años tienes.
-Quiero saber si te arriesgarías, a parecer un tonto por amor. Por tus sueños o por la aventura de estar vivo. No me interesan qué planetas hacen la cuadratura de tu luna.
-Quiero saber si has tocado el centro de tu propio dolor. Si las traiciones de la vida te han abierto, o si te has encogido y cerrado por el temor de sentir más dolor!
-Quiero saber si puedes sentarte con el dolor, mío o tuyo, sin moverte para esconderlo o para resolverlo.
-Quiero saber si puedes estar con el GOZO, tuyo o mío. Si puedes danzar salvajemente y dejar que el éxtasis te llene hasta las yemas de los dedos de las manos y de los pies, sin advertirnos que debemos tener cuidado y ser realistas, ni recordarnos las limitaciones de ser humanos. No me interesa si es verdadera la historia que me cuentas.
-Quiero saber si puedes desilusionar a otra persona para ser auténtico. Contigo mismo, si puedes soportar la acusación de ser un traidor y no traicionar tu alma.
-Quiero saber si puedes ser fiel y por lo tanto confiable.
-Quiero saber si puedes sentir la belleza aún cuando no todos los días son bellos, y si puedes encontrar la fuente de tu vida en SU presencia.
-Quiero saber si puedes vivir con el fracaso, tuyo o mío, y a pesar de ello pararte a la orilla de un lago y gritar "¡SI!"
en tierra de nadie
un lugar de paso apenas frecuentado, un cruce de caminos por determinar , un retiro virtual para los hastiados, incluso quizás puestecito de dulces y palomitas evocando a un lejano pasado...... Zona fronteriza de mi existencia...
miércoles, 13 de octubre de 2010
viernes, 8 de octubre de 2010
aprovecha
Aprovecha el día. No dejes que termine sin haber crecido un poco, sin haber sido un poco más feliz, sin haber alimentado tus sueños. No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el derecho de expresarte, que es casi un deber. No abandones tus ansias de hacer de tu vida algo extraordinario... No dejes de creer que las palabras, la risa y la poesía sí pueden cambiar el mundo... Somos seres humanos, llenos de pasión.
La vida es desierto y también es oasis. Nos derriba, nos lastima, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia... Pero no dejes nunca de soñar, porque sólo a través de sus sueños puede ser libre el hombre. No caigas en el peor error, el silencio. La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes... No traiciones tus creencias. Todos necesitamos aceptación, pero no podemos remar en contra de nosotros mismos. Eso transforma la vida en un infierno. Disfruta el pánico que provoca tener la vida por delante... Vívela intensamente, sin mediocridades. Piensa que en ti está el futuro y en enfrentar tu tarea con orgullo, impulso y sin miedo. Aprende de quienes pueden enseñarte... No permitas que la vida te pase por encima sin que la vivas...
La vida es desierto y también es oasis. Nos derriba, nos lastima, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia... Pero no dejes nunca de soñar, porque sólo a través de sus sueños puede ser libre el hombre. No caigas en el peor error, el silencio. La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes... No traiciones tus creencias. Todos necesitamos aceptación, pero no podemos remar en contra de nosotros mismos. Eso transforma la vida en un infierno. Disfruta el pánico que provoca tener la vida por delante... Vívela intensamente, sin mediocridades. Piensa que en ti está el futuro y en enfrentar tu tarea con orgullo, impulso y sin miedo. Aprende de quienes pueden enseñarte... No permitas que la vida te pase por encima sin que la vivas...
viernes, 1 de octubre de 2010
A capela
Demasiados problemas, demasiadas metidas de pata, demasiados nortes y ningún rumbo. Es hora de encontrarme, de sentar las bases, de elegir un camino y dejar otros. Sin mirar atrás. Cansado de no saber ni porque vuelvo siempre a los mismos sitios.
Me siento con ganas de empezar a cambiar mi vida, tengo que aprovechar. Si alguien tiene que volver a mi, si alguien tiene que acercarse, no le hará falta que se lo pida. Todos los que me conocen, conocen el camino.
Mi mayor problema...yo.
Mi mayor defecto...yo.
Mi mayor virtud...yo.
Mi solución..yo.
Me siento con ganas de empezar a cambiar mi vida, tengo que aprovechar. Si alguien tiene que volver a mi, si alguien tiene que acercarse, no le hará falta que se lo pida. Todos los que me conocen, conocen el camino.
Mi mayor problema...yo.
Mi mayor defecto...yo.
Mi mayor virtud...yo.
Mi solución..yo.
lunes, 20 de septiembre de 2010
viernes, 17 de septiembre de 2010
Comunicado interno
Muere en el intento, jadea mientras puedas, escupe fuego, llévate contigo, baila en silencio, anima tu sombra, llénate de defectos, reclama el derecho a horas bajas, confunde a tus miedos, seduce tu alma, estalla, vuelve a la calma, expulsa verdades que no conducen a nada, promociona orgasmos, trafica sonrisas, quédate pasmado, deja tu huella, viola tus finales, roba tu tiempo, lánzate, come del prójimo, traiciona tu mente, llévate a la quiebra, excítate, culpa a quien se fue, háblate, olvida el camino, provoca espasmos, pide consejo a los niños, muerde el polvo, señala con el dedo, desguaza criterios, no te preguntes, crea enemigos, miéntete, comprime los vientos, esquiva el futuro, lame tus heridas, álzate en pie, crea deudas, sueña de lado, búscate un nombre, pide hora en el cementerio, exige tu derecho a morir y hazlo en el intento.
jueves, 9 de septiembre de 2010
Sara
Mi cruz.
Mi acierto.
Mi centro del universo.
Mi pata de palo, mi tesoro, mi botella de ron.
Mi herida, mi alegría, mi pena, mi motivo más sano.
Mi rincón a veces olvidado.
Mi semilla, mi necesidad, mi sangre, mi astilla.
Mi reloj, mi calendario deshojado.
Mi lugar donde alcanzo algo de paz.
Mi vitamina, mi tumor (jajajjaj, déjame que te lo explique), mi esencia, mi luz.
Mi intento de normalidad, mi quiebra, mi atajo de normas, mi ramo de fallos, mi maldición más deseada, mi orgullo, mi cómplice de locuras.
Mis ganas de llegar tarde pero llegar, mis ganas de verte o recordarte.
Mi sonrisa.
Mi champiñón, mi nata, mi spaguetti mas logrado.
Mi extraña propiedad.
Mi sueño más difícil, más palpable, el que más se desvanece, el que más logro alcanzar.
En mi día a día, mi motivo y mis ganas de vivir.
Mi acierto.
Mi centro del universo.
Mi pata de palo, mi tesoro, mi botella de ron.
Mi herida, mi alegría, mi pena, mi motivo más sano.
Mi rincón a veces olvidado.
Mi semilla, mi necesidad, mi sangre, mi astilla.
Mi reloj, mi calendario deshojado.
Mi lugar donde alcanzo algo de paz.
Mi vitamina, mi tumor (jajajjaj, déjame que te lo explique), mi esencia, mi luz.
Mi intento de normalidad, mi quiebra, mi atajo de normas, mi ramo de fallos, mi maldición más deseada, mi orgullo, mi cómplice de locuras.
Mis ganas de llegar tarde pero llegar, mis ganas de verte o recordarte.
Mi sonrisa.
Mi champiñón, mi nata, mi spaguetti mas logrado.
Mi extraña propiedad.
Mi sueño más difícil, más palpable, el que más se desvanece, el que más logro alcanzar.
En mi día a día, mi motivo y mis ganas de vivir.
martes, 7 de septiembre de 2010
Domingos noche
Domingos noche. Es la noche nostálgica por excelencia. La noche del cambio, del renacer, del acabar. Es noche parturienta y lapidaria. Encierra sensaciones que el resto de noches envidian, y así desde el comienzo de los tiempos.
Ahora mismo, con las ventanas de par en par y acogiendo el sonido de la calle, puedo escuchar el griterío de los muchachos, el ladrar de perros y ¿por que no?, también de gatos. El ánimo de los viandantes, el oficio de los trabajadores, las voces de automóviles surcando el vinilo de la calle.
Ya lo decía aquel señor de Úbeda, “y cuando por la calle pasa la vida como un huracán..” hasta que todo se para...el domingo por la noche.
Entonces todo cambia, los muchachos se vuelven niños, los perros buscan consuelo a riesgo de ser arañados, los peatones se reducen a los pasillos de sus hogares, el oficio que queda es el más viejo del mundo y los coches apenas son coches. Los fines de semana descansa el cuerpo pero el domingo incluso descansa el alma.
El amor serenado, la paz convenida, la soledad por castigo, encuentran el punto álgido y de nuevo…la metamorfosis. Muere y nace algo.
Llegan a la cumbre hasta los mayores despropósitos. Ninguna otra noche falta tanto pan en las casas, la gente se sumerge en la doctrina del “ya llegará el lunes”.
Pero ah amigo, no existe el parto sin dolor. Y el domingo noche, duele, más que ninguno. Les duele a las calles que desiertas, arrojan a sus casas a los convencidos, a los contentados, a los conformes.
Les duele a los trenes, más que nunca, el reuma incrustado en los metálicos esqueletos, corroídos por la humedad de tanta lágrima que empapó cristales en la víspera de la noche, lágrimas que supieron flotar mientras se producían en esos mismos andenes donde ahora descansan, las miles de despedidas que anunciaron una noche de maletas abiertas, maltrechas o apartadas.
Podría pararme a pensar cuanta gente va y viene ahora mismo, cuantos llegaron o fueron a su destino, pero no es lo mismo que una noche de domingo.
Incluso podría fácilmente justificar que ni el viento suena igual. Nunca, ningún día, tantos coches andan parados, entorpeciendo el beso alquitranado con el asfalto.
Ni ningún otro día, ese mismo aire… se torna tan puro.
Ahora mismo, con las ventanas de par en par y acogiendo el sonido de la calle, puedo escuchar el griterío de los muchachos, el ladrar de perros y ¿por que no?, también de gatos. El ánimo de los viandantes, el oficio de los trabajadores, las voces de automóviles surcando el vinilo de la calle.
Ya lo decía aquel señor de Úbeda, “y cuando por la calle pasa la vida como un huracán..” hasta que todo se para...el domingo por la noche.
Entonces todo cambia, los muchachos se vuelven niños, los perros buscan consuelo a riesgo de ser arañados, los peatones se reducen a los pasillos de sus hogares, el oficio que queda es el más viejo del mundo y los coches apenas son coches. Los fines de semana descansa el cuerpo pero el domingo incluso descansa el alma.
El amor serenado, la paz convenida, la soledad por castigo, encuentran el punto álgido y de nuevo…la metamorfosis. Muere y nace algo.
Llegan a la cumbre hasta los mayores despropósitos. Ninguna otra noche falta tanto pan en las casas, la gente se sumerge en la doctrina del “ya llegará el lunes”.
Pero ah amigo, no existe el parto sin dolor. Y el domingo noche, duele, más que ninguno. Les duele a las calles que desiertas, arrojan a sus casas a los convencidos, a los contentados, a los conformes.
Les duele a los trenes, más que nunca, el reuma incrustado en los metálicos esqueletos, corroídos por la humedad de tanta lágrima que empapó cristales en la víspera de la noche, lágrimas que supieron flotar mientras se producían en esos mismos andenes donde ahora descansan, las miles de despedidas que anunciaron una noche de maletas abiertas, maltrechas o apartadas.
Podría pararme a pensar cuanta gente va y viene ahora mismo, cuantos llegaron o fueron a su destino, pero no es lo mismo que una noche de domingo.
Incluso podría fácilmente justificar que ni el viento suena igual. Nunca, ningún día, tantos coches andan parados, entorpeciendo el beso alquitranado con el asfalto.
Ni ningún otro día, ese mismo aire… se torna tan puro.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
