Yo estaba lleno de anhelos ardientes, lleno de angustia sofocante, y me agarré fuertemente y con fiereza a María, recorrí una vez más, ávido y ebrio, todos los senderos y malezas de su jardín, me cebé una vez más en la dulce fruta del paraíso...
Me encanta este párrafo del lobo estepario. No es una buena reseña del contenido del libro pero si describe de la manera que me gusta, el sabor de una noche de entrega.
Hay que ver la cantidad de veces que he comenzado a leer el libro con el único deseo de llegar a la parte en que Harry entra en comunión con los sencillos placeres y deja a un lado esa parte tan complicada de su ser. Su encuentro con Armanda...me es a veces tan necesario. Intento no quedarme con esa parte hosca, llena de soberbios prejuicios en la que reside el lobo. Siempre escuchándose su risa entre afilados dientes, juzgando cada sencillo acto que como ya decía Hess en otro lugar, le era tan difícil vivir lo que brotaba espontánemente de él.
un lugar de paso apenas frecuentado, un cruce de caminos por determinar , un retiro virtual para los hastiados, incluso quizás puestecito de dulces y palomitas evocando a un lejano pasado...... Zona fronteriza de mi existencia...
lunes, 24 de mayo de 2010
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